Autor: Departamento técnico de Mycond
El control de la humedad en la enología y la cervecería tiene una historia de siglos. Desde la antigüedad, los productores de bebidas alcohólicas determinaron empíricamente que las bodegas naturales, con su temperatura y humedad estables, proporcionan condiciones óptimas para el almacenamiento y la crianza. Hoy en día, la humedad no controlada puede conducir a consecuencias catastróficas: desde la contaminación microbiológica del producto hasta la corrosión de los equipos y el deterioro de las etiquetas. Según las estadísticas, un control inadecuado de la humedad puede provocar pérdidas de hasta el 5-15% de la facturación anual por defectos y disminución de la calidad del producto.

Especificidades de la elaboración del vino
La producción de vino pasa por varias etapas críticas, cada una con sus requisitos de microclima. Durante la fermentación (15-25°C) se libera una cantidad significativa de humedad y CO₂, y durante la crianza en barricas de roble es necesario mantener una temperatura de 12-16°C para vinos tintos y 10-12°C para blancos con una humedad relativa del 60-75%. Es precisamente en la etapa de crianza cuando se produce la llamada "parte de los ángeles": la evaporación natural del alcohol y el agua a través de los poros de la madera de roble, que supone un 2-5% del volumen anual.
La humedad óptima para la crianza del vino es un compromiso entre minimizar las pérdidas y preservar la calidad del producto. Con una humedad demasiado baja (menos del 50% HR) se acelera la evaporación a través de las barricas, lo que conduce a pérdidas significativas de producto. Con humedad excesiva (más del 80% HR) se crean condiciones favorables para el crecimiento de moho en los corchos, lo que puede provocar el deterioro de los tapones y la contaminación del producto.
Especificidades de la elaboración de cerveza
La producción de cerveza tiene sus particularidades en cuanto al control de la humedad. La sala de cocción se caracteriza por una alta humedad debido a la evaporación durante el hervido del mosto. En la zona de fermentación, el principal problema es el control tanto de la humedad como de las importantes emisiones de CO₂ a una temperatura de 15-24°C para ales y 7-13°C para lagers. En la etapa de maduración en frío (lagering) a una temperatura de 0-4°C, la humedad relativa elevada por condensación en las superficies frías del equipo es crítica.
El problema de picos extremos de humedad es especialmente agudo durante el lavado de equipos con sistemas CIP, cuando la humedad relativa puede aumentar del 40% al 95% HR en cuestión de minutos. Un ciclo de lavado típico dura 1-2 horas, y el tiempo de recuperación de la humedad normal sin sistemas de deshumidificación especializados puede ser de 4-8 horas, lo que crea condiciones ideales para el desarrollo de microflora no deseada.

Psicrometría a bajas temperaturas
La particularidad de las bodegas reside en sus bajas temperaturas, lo que crea condiciones específicas desde el punto de vista psicrométrico. Al disminuir la temperatura, el contenido máximo de humedad del aire se reduce drásticamente, lo que significa un aumento de la humedad relativa incluso sin fuentes adicionales de humedad. Por ejemplo, aire con una humedad absoluta de 8 g/kg a una temperatura de +20°C tiene una humedad relativa de aproximadamente el 55%, pero al enfriarse a +10°C la humedad relativa aumenta al 80-85% sin añadir humedad.
El parámetro crítico en las bodegas es el punto de rocío, la temperatura a la que comienza la condensación de la humedad. Para evitar la condensación en las superficies de barricas y depósitos, la temperatura del aire debe ser superior a la temperatura de punto de rocío. Para condiciones típicas de bodega (12°C, 65% HR) el punto de rocío es de aproximadamente 5,7°C, lo que implica mantener la temperatura de todas las superficies por encima de ese valor.
Amenazas microbiológicas
Los microorganismos se desarrollan activamente con humedad relativa superior al 65-70% y temperatura de 5-30°C, abarcando casi todo el rango de condiciones de almacenamiento de bebidas alcohólicas. El indicador principal que determina la posibilidad de desarrollo de microorganismos es la actividad de agua (aw), la relación entre la presión de vapor de agua sobre la superficie del material y la presión de vapor saturado a la misma temperatura.
Las principales amenazas microbiológicas en la enología son el moho en las estructuras de las bodegas, el deterioro de corchos por el hongo Botrytis cinerea (podredumbre gris); en la cervecería, el desarrollo de levaduras indeseadas y bacterias lácticas. Además, la humedad elevada provoca biocorrosión del equipo metálico, reduciendo su vida útil en un 30-50%.
Parámetros recomendados
Para las bodegas, los parámetros óptimos son: para la crianza de vinos tintos, 12-16°C y 60-70% HR; para vinos blancos, 10-12°C y 65-75% HR; para almacenamiento en botella, 10-15°C y 60-70% HR. Para cervecerías, los parámetros recomendados son: para fermentación de ales, 15-24°C y 50-60% HR; para maduración en frío (lagering), 0-4°C y 70-80% HR; para envasado, 4-10°C y 50-60% HR; para almacenamiento de producto terminado, 4-8°C y menos del 60% HR.
Las desviaciones admisibles a corto plazo respecto a los parámetros indicados son de ±3°C y ±10% HR durante no más de 6 horas. Incumplimientos más prolongados pueden llevar a cambios irreversibles en la calidad del producto y a importantes pérdidas económicas.

Fuentes de carga de humedad
En bodegas y cervecerías existen varias fuentes principales de carga de humedad. La infiltración a través de los muros de sótano depende del material (ladrillo, hormigón, piedra natural) y de su permeabilidad al vapor. Por ejemplo, el coeficiente de permeabilidad al vapor para un muro de ladrillo es de 0,11-0,14 mg/(m·h·Pa), y para el hormigón de 0,03-0,09 mg/(m·h·Pa).
Una cantidad significativa de humedad ingresa a través del aire de ventilación, especialmente al eliminar el CO₂ de la fermentación. Para garantizar la seguridad del personal se requiere una tasa de renovación de aire de 3-4 volúmenes por hora, lo que aumenta considerablemente la carga de humedad. Durante la fermentación de 1000 litros de cerveza se generan aproximadamente 50-60 kg de CO₂, lo que requiere unos 100-120 m³/h de ventilación.
Los procesos tecnológicos también son una fuente de humedad. Durante la fermentación, la glucosa (C₆H₁₂O₆) se transforma en etanol, CO₂ y agua, lo que conlleva la liberación de aproximadamente 0,5-0,8 kg de humedad por cada 100 litros de producto. Durante el lavado de equipos con sistemas CIP, la carga de humedad puede aumentar de 5 a 10 veces en comparación con las condiciones normales.
Metodología de cálculo de ingeniería
El cálculo de un sistema de deshumidificación del aire en enología y cervecería incluye cinco pasos principales:
1. Determinar los parámetros objetivo: temperatura y humedad relativa de cada zona, conversión de HR a humedad absoluta (g/kg), y definición de desviaciones permitidas.
2. Calcular la infiltración de humedad a través de paredes y suelo teniendo en cuenta las áreas de superficie, los coeficientes de permeabilidad al vapor y la diferencia de presión parcial de vapor de agua.
3. Determinar la carga de ventilación calculando los caudales de aire para eliminar CO₂ y realizando el cálculo psicrométrico de la humedad del aire exterior.
4. Calcular las cargas tecnológicas procedentes de la fermentación y del lavado de equipos.
5. Determinar la carga total de humedad como suma de los componentes constantes y variables con un coeficiente de simultaneidad y un margen adicional del 10-20%.
Por ejemplo, para una bodega de 20×30×3 m con temperatura de +12°C y HR objetivo del 65%, la carga de humedad calculada es de aproximadamente 15-20 kg/h, lo que requiere un deshumidificador con una capacidad de al menos 25 kg/h.
Tecnologías de deshumidificación
Para deshumidificar el aire en bodegas y cervecerías se emplean dos tecnologías principales: por condensación y por adsorción.
Los deshumidificadores por condensación funcionan enfriando el aire por debajo del punto de rocío con la consiguiente condensación de la humedad. Su eficacia depende en gran medida de la temperatura: al bajar de +10°C su rendimiento cae bruscamente. Estos sistemas son adecuados para zonas cálidas: salas de cocción, envasado, donde la temperatura supera los +15°C.
Los deshumidificadores por adsorción utilizan el principio de sorción química de la humedad en gel de sílice o zeolita. Su principal ventaja es el funcionamiento eficaz a bajas temperaturas (hasta -20°C) y la posibilidad de alcanzar puntos de rocío muy bajos (hasta -40°C). Estos sistemas son óptimos para bodegas frías y áreas de lagering, pero tienen mayores consumos energéticos para la reactivación del adsorbente (1,5-2,5 kWh por 1 kg de humedad eliminada).

Diseño del sistema de distribución de aire
Una estrategia eficaz de distribución del aire deshumidificado prioriza el suministro hacia las superficies más frías (barricas, depósitos, tuberías), donde el riesgo de condensación es mayor. La velocidad de aire óptima en la zona de trabajo es de 0,15-0,3 m/s, lo que garantiza una deshumidificación eficaz sin generar molestias al personal ni soplar directamente el producto.
Para evitar la infiltración de aire húmedo del exterior se recomienda crear una sobrepresión de +5...+15 Pa en los espacios con microclima controlado. Esto requiere aportar entre un 5-10% más de aire del que extrae el sistema de ventilación.
Es aconsejable dividir los espacios grandes en zonas con diferentes requisitos de microclima, equipando las transiciones entre ellas con cortinas de aire o cámaras de esclusa para minimizar el intercambio de aire.
Eficiencia energética de los sistemas de deshumidificación
Los sistemas modernos de deshumidificación en enología y cervecería emplean varios enfoques para aumentar la eficiencia energética. La recuperación del calor de reactivación de los deshumidificadores por adsorción permite utilizar el calor residual para precalentar agua de proceso o el aire de impulsión en invierno, reduciendo el consumo energético en un 20-30%.
La integración con sistemas de refrigeración mediante el uso del calor de condensación del refrigerante en un esquema en cascada aporta un ahorro energético del 30-40%. La modulación de potencia mediante variadores de frecuencia en ventiladores y la optimización de la reactivación del adsorbente según la carga real de humedad permiten reducir los costes operativos en un 15-25%.
El concepto de sistemas múltiples prevé utilizar un deshumidificador base para la carga constante y otro adicional para cargas pico durante el lavado, lo que garantiza una relación óptima entre inversiones de capital y costes operativos.
Errores de diseño típicos
En el diseño de sistemas de deshumidificación para bodegas y cervecerías suelen cometerse errores típicos. El más común es la elección incorrecta del tipo de deshumidificador, por ejemplo, instalar un deshumidificador por condensación en una bodega con temperatura de +12°C, lo que conduce a un rendimiento prácticamente nulo y a una inversión inútil.
Otro error común es ignorar los picos de carga al calcular la potencia del sistema, lo que provoca un aumento incontrolado de la humedad durante 4-8 horas después del lavado de equipos. Un mal sellado de los locales antes de instalar equipos costosos también anula la eficacia de la deshumidificación debido a la infiltración no controlada.
La colocación incorrecta de los sensores (por ejemplo, cerca de la salida del deshumidificador) crea la ilusión de mantener los parámetros establecidos, aunque en las zonas de almacenamiento del producto puede haber humedad elevada y condensación. La ausencia de un sistema de extracción de CO₂ supone un peligro para el personal, y la subestimación del ascenso capilar de la humedad a través del suelo de las bodegas sin una impermeabilización adecuada crea una entrada constante de humedad con la que el sistema de deshumidificación no puede lidiar.
Justificación económica
La implantación de sistemas de control de humedad en bodegas y cervecerías tiene una justificación económica clara. La pérdida de un lote de vino por deterioro de los corchos puede suponer un 3-7% de la facturación anual, los rechazos de cerveza por contaminación microbiológica un 2-4%, y la corrosión prematura de los equipos aumenta los costes de reparación y sustitución en un 15-25%.
Las inversiones de capital en el equipo y el montaje del sistema de deshumidificación representan un 2-5% del coste del principal equipo tecnológico; los costes operativos de electricidad y mantenimiento, un 0,5-1,2% de la facturación anual. El periodo de retorno típico de estos sistemas es de 2-4 años, lo que hace su implantación económicamente viable.
Los beneficios indirectos incluyen la mejora de la calidad del producto, el aumento de la vida útil de los equipos en un 20-30%, y la reducción de la frecuencia de limpiezas sanitarias en un 30-40%, lo que aumenta adicionalmente la rentabilidad de la producción.
FAQ
¿Por qué los deshumidificadores por condensación pierden rendimiento a temperaturas inferiores a +15°C?
A bajas temperaturas disminuye la diferencia entre la temperatura del aire y la del evaporador, lo que reduce la eficacia de la condensación de la humedad. Por debajo de +10°C puede formarse hielo en el evaporador, lo que prácticamente detiene el proceso de deshumidificación.
¿Cómo evitar el deterioro de los corchos durante el almacenamiento prolongado de botellas?
Los factores clave son mantener la humedad relativa en el rango del 60-70% HR, asegurar una temperatura estable de 10-15°C, almacenar las botellas en posición horizontal para el contacto continuo del vino con el corcho y minimizar las fluctuaciones del microclima.
¿Se puede usar un único sistema de deshumidificación para la sala de cocción y el área de lagering?
Técnicamente es posible, pero económicamente no es aconsejable debido a los diferentes regímenes de temperatura. Se recomienda un deshumidificador por condensación para la sala de cocción (>15°C) y uno por adsorción para el área de lagering (0-4°C).
¿Con qué rapidez puede el sistema restablecer la humedad normal después del lavado de equipos?
Con un sistema de deshumidificación correctamente diseñado y considerando las cargas pico, la recuperación de la humedad normal tras el lavado se produce en 30-60 minutos, frente a las 4-8 horas sin equipos especializados.
¿Por qué es importante mantener presión positiva en locales con humedad controlada?
La presión positiva (5-15 Pa) evita la infiltración de aire húmedo exterior a través de holguras, puertas y aberturas de ventilación, reduciendo la carga de humedad sobre el sistema de deshumidificación en un 15-25%.
Conclusiones
El control de la humedad en bodegas y cervecerías es una tarea de ingeniería compleja que requiere un enfoque integral. Es crítico elegir correctamente la tecnología de deshumidificación según las condiciones de temperatura: para bodegas frías y áreas de lagering son óptimos los deshumidificadores por adsorción, y para zonas cálidas los de condensación.
Un cálculo preciso de todas las fuentes de humedad, incluidos los picos durante el lavado de equipos, es la garantía de un microclima estable. La eficiencia energética se logra mediante la recuperación de calor y la integración con otros sistemas, y la correcta ubicación de los sensores asegura un control fiable.
La humedad es uno de los parámetros clave que determinan la calidad de las bebidas alcohólicas, junto con la temperatura y la sanidad. La inversión en sistemas de deshumidificación está económicamente justificada por la prevención de pérdidas de producto, el mantenimiento de la calidad y el aumento de la vida útil de los equipos.