Autor: Departamento técnico de Mycond
La elección del material de adsorción adecuado es un factor crítico para la eficiencia de los sistemas de deshumidificación de aire en entornos industriales y domésticos. Los deshumidificadores por adsorción emplean materiales porosos especiales (desecantes) para extraer la humedad del flujo de aire; sin embargo, las características de los distintos tipos de desecantes difieren de forma notable. En este artículo comparamos cinco tipos principales de materiales adsorbentes mediante el análisis de sus propiedades fisicoquímicas y prestaciones operativas.
Fundamentos de la deshumidificación por adsorción
La deshumidificación por adsorción se basa en dos mecanismos principales: la adsorción física y la quimisorción del vapor de agua sobre la superficie de materiales porosos. La adsorción física se produce por fuerzas intermoleculares, mientras que la quimisorción implica la formación de enlaces químicos entre las moléculas de agua y el material adsorbente.
El concepto clave es la isoterma de adsorción: la dependencia de la cantidad de humedad adsorbida respecto a la humedad relativa del aire a temperatura constante. Para la práctica es más relevante la capacidad dinámica —la cantidad real de humedad adsorbida en condiciones de operación— en contraste con la capacidad estática de equilibrio, determinada en condiciones de laboratorio.
Tipos principales de desecantes en deshumidificadores industriales por adsorción:
- Gel de sílice
- Zeolitas naturales
- Tamices moleculares sintéticos
- Alúmina activada
- Materiales compuestos e híbridos

Gel de sílice: características y aplicaciones
El gel de sílice es dióxido de silicio amorfo con un sistema de poros muy desarrollado. Su estructura incluye macroporos (más de 50 nm), mesoporos (2-50 nm) y microporos (menos de 2 nm), que influyen directamente en la velocidad de adsorción y en la capacidad total del material.
La isoterma típica de adsorción del gel de sílice presenta forma sigmoide, con capacidad máxima en el rango de humedad relativa del 40-70%. El rango operativo de temperatura del proceso es de -10°C a +50°C, y la temperatura de regeneración suele ser de 100-150°C según el grado de saturación y la potencia térmica disponible.
El gel de sílice estándar proporciona un punto de rocío de entre -40°C y -50°C en condiciones óptimas de regeneración, lo cual depende del espesor de la capa, la velocidad del flujo y la duración del ciclo.
Las aplicaciones típicas del gel de sílice incluyen ventilación industrial, almacenes y deshumidificadores domésticos, donde no se requiere un secado extremadamente profundo, pero son importantes el coste moderado y el bajo consumo energético de regeneración.
Zeolitas naturales: características y ventajas
Las zeolitas naturales son aluminosilicatos con estructura cristalina y un sistema de microporos formado por un armazón de tetraedros de silicio y aluminio. El tamaño de poro de las zeolitas naturales varía de 0,3 a 1 nanómetro según el tipo de mineral (clinoptilolita, mordenita, chabazita).
La adsorción de vapor de agua en las zeolitas muestra una isoterma más pronunciada en comparación con el gel de sílice debido a la mayor afinidad de las moléculas polares de agua por los cationes de la estructura zeolítica. Las temperaturas de regeneración para zeolitas naturales suelen situarse entre 150-200°C, superiores a las del gel de sílice por sus enlaces adsortivos más fuertes.
El punto de rocío alcanzable para zeolitas naturales está en el rango de -50°C a -60°C con regeneración suficiente. Se emplean en sistemas donde se requiere un secado más profundo que el que proporciona el gel de sílice, pero sin necesidad de puntos de rocío criogénicos.
Una ventaja importante es su menor coste en comparación con los tamices moleculares sintéticos debido a la disponibilidad de la materia prima y a una tecnología de producción más sencilla.

Tamices moleculares sintéticos: tipos y usos
Los tamices moleculares sintéticos son zeolitas sintetizadas con tamaño de poro y composición química controlados con precisión. Tipos principales de tamices moleculares:
- Tipo 3A: diámetro de poro efectivo de 3 Å, para adsorber solo agua
- Tipo 4A: poros de 4 Å, para adsorber agua y moléculas pequeñas
- Tipo 5A: poros de 5 Å, para un espectro más amplio de sustancias
- Tipo 13X: poros de 10 Å, para un espectro amplio de moléculas
La alta afinidad por el agua debido a la elevada concentración de cationes y a la homogeneidad de los poros permite la adsorción incluso a humedades relativas muy bajas. Los tamices moleculares pueden proporcionar puntos de rocío de hasta -70°C con un ciclo de regeneración bien diseñado.
Sin embargo, la regeneración de los tamices moleculares requiere temperaturas elevadas —normalmente 180-250°C, según el tipo de tamiz y la profundidad de secado— debido a los enlaces adsortivos más fuertes.
Las aplicaciones típicas incluyen sistemas de preparación de aire comprimido para instrumentación y automatización, unidades criogénicas de separación de aire, la industria farmacéutica y la alimentaria, donde se requieren puntos de rocío extremadamente bajos. La alta eficacia viene acompañada de un ciclo con gran demanda energética y un mayor coste del material.
Alúmina activada: resistencia química
La alúmina activada es un material poroso con propiedades anfotéricas, capaz de adsorber impurezas ácidas y básicas además del vapor de agua. Su estructura contiene principalmente mesoporos y parte de microporos, lo que le confiere características intermedias entre el gel de sílice y las zeolitas.
La capacidad dinámica y el punto de rocío alcanzable para la alúmina activada se sitúan entre -50°C y -65°C según las condiciones de regeneración. La temperatura de regeneración suele ser de 150-200°C.
La ventaja clave de la alúmina activada es su mayor resistencia química en presencia de gases ácidos (sulfuro de hidrógeno, dióxido de carbono) y contaminantes orgánicos, lo que la hace adecuada para el secado de gases de proceso con impurezas.
Las aplicaciones específicas incluyen sistemas de acondicionamiento de gas natural, separación de aire y procesos químicos, donde no solo importa la profundidad del secado, sino también la resistencia a la contaminación.

Desecantes compuestos e híbridos
Los desecantes compuestos e híbridos se crean combinando propiedades de materiales base para lograr características optimizadas. Ejemplos de estos materiales:
- Gel de sílice impregnado con cloruro de litio — para aumentar la capacidad dinámica con temperaturas de regeneración bajas (60-80°C)
- Capas mixtas de distintos adsorbentes en un mismo rotor o cassette — para optimizar el proceso
Nuevas clases de materiales incluyen armazones metal-orgánicos (MOF) con superficie específica récord de hasta 7000 m²/g y hidrofilicidad controlada, así como adsorbentes poliméricos con porosidad ajustable.
Los materiales compuestos pueden proporcionar mayor capacidad a temperaturas de regeneración reducidas o una mejor selectividad hacia el agua en presencia de otros componentes. Sin embargo, la mayoría de los materiales nuevos se encuentran en fase de investigación de laboratorio debido a su elevado coste de síntesis y a una estabilidad a largo plazo aún insuficientemente estudiada.
Para aplicaciones masivas siguen dominando el gel de sílice y las zeolitas tradicionales gracias a su equilibrio óptimo entre prestaciones y coste.
Tabla comparativa y algoritmo de selección del desecante
| Tipo de desecante | Capacidad dinámica, % en masa* | Punto de rocío alcanzable, °C* | Temperatura de regeneración, °C* | Consumo energético relativo del ciclo* | Resistencia química* | Vida útil típica, ciclos* | Coste relativo* |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Gel de sílice | 8-12 | -40...-50 | 100-150 | 1,0 | Media | 50-80 mil | 1,0 |
| Zeolitas naturales | 10-15 | -50...-60 | 150-200 | 1,3-1,5 | Alta | 60-90 mil | 1,2-1,5 |
| Tamices moleculares | 15-20 | -60...-70 | 180-250 | 1,5-2,0 | Baja frente a gases ácidos | 80-120 mil | 2,0-4,0 |
| Alúmina activada | 8-15 | -50...-65 | 150-200 | 1,2-1,6 | Alta | 70-100 mil | 1,5-2,0 |
| Materiales compuestos | 10-18 | -40...-65 | 60-180 | 0,8-1,5 | Variable | 40-90 mil | 1,5-5,0 |
* Los valores son orientativos y dependen de las condiciones específicas de operación, del diseño del equipo y del régimen de regeneración
Algoritmo de selección del desecante para el proyecto:
- Paso 1: Determinar el punto de rocío requerido del aire deshumidificado
- Punto de rocío > -40°C: considerar gel de sílice como la opción más económica
- Punto de rocío -40...-55°C: considerar zeolitas naturales o alúmina activada
- Punto de rocío < -55°C: se requieren tamices moleculares
- Paso 2: Analizar la temperatura disponible del fluido térmico para la regeneración
- Temperatura ≤ 120°C: los tamices moleculares no son eficaces; considerar gel de sílice o materiales compuestos
- Temperatura 150-200°C: son posibles todas las opciones excepto los tamices moleculares
- Temperatura > 200°C: todos los tipos de desecantes son técnicamente aceptables
- Paso 3: Evaluar la presencia de impurezas en el aire o gas
- Si hay gases ácidos, vapores orgánicos o contaminación mecánica: tiene preferencia la alúmina activada
- Aire limpio: el factor no limita la elección
- Paso 4: Calcular el consumo energético específico del ciclo de regeneración para cada opción
- Paso 5: Comparar los indicadores económicos considerando coste inicial, vida útil y gastos operativos
Ejemplo de lógica de selección: Para un sistema de deshumidificación de aire en una planta farmacéutica con punto de rocío requerido de -65°C y vapor disponible a 6 bar (160°C):
- El gel de sílice no alcanzará el punto de rocío requerido → se descarta
- Las zeolitas naturales pueden alcanzar teóricamente -60°C, pero con margen de fiabilidad insuficiente → arriesgado
- La alúmina activada puede proporcionar -65°C con regeneración a 180-200°C, pero el vapor disponible es solo de 160°C → ineficaz
- Los tamices moleculares 4A proporcionan el punto de rocío necesario, pero requieren temperaturas de regeneración de 200-220°C → por encima de lo disponible
Solución: aplicar un sistema de dos etapas con presecado mediante zeolitas hasta -55°C y possecado con tamices moleculares hasta -65°C, con regeneración eléctrica en la segunda etapa.

Errores de ingeniería y conceptos erróneos
Errores típicos al seleccionar un desecante:
- Error 1: Elegir gel de sílice para sistemas donde se requiere un punto de rocío por debajo de -50°C — por un entendimiento insuficiente de las limitaciones de la isoterma de adsorción.
- Error 2: Confundir zeolitas naturales con tamices moleculares sintéticos por la similitud de los nombres.
- Error 3: Subestimar la energía necesaria para la regeneración de tamices moleculares al elegir la fuente de calor.
- Error 4: Ignorar la incompatibilidad química de los adsorbentes con las impurezas presentes en el aire o gas.
- Error 5: Sobreestimar la vida útil esperada del adsorbente bajo condiciones de operación agresivas.
Conceptos erróneos:
- Unas características iniciales superiores del desecante siempre se traducen en mejores prestaciones del sistema
- Los desecantes compuestos superan universalmente a los materiales tradicionales
Condiciones en las que los enfoques descritos no funcionan:
- A temperaturas del aire por debajo de -10°C, la velocidad de adsorción disminuye para todos los tipos de desecantes
- Con humedad relativa por encima del 90% y temperatura superior a 30°C, el gel de sílice puede alcanzar su capacidad límite
- Para caudales de aire superiores a 50000 m³/h, los sistemas de adsorción se vuelven energéticamente desfavorables
- En presencia de fase líquida de agua en el flujo, todos los desecantes pierden rápidamente capacidad
- En condiciones de arranques y paradas frecuentes se acumula humedad residual
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué el gel de sílice no es adecuado para alcanzar un punto de rocío de -60°C incluso con regeneración profunda?
La isoterma de adsorción del gel de sílice muestra que a humedades relativas por debajo del 5% (equivalente a un punto de rocío de -50°C a 20°C) la capacidad dinámica cae por debajo del 2% en masa, mientras que para un funcionamiento eficaz del sistema se requiere al menos un 5-8%. Incluso con una temperatura de regeneración de 180°C, el gel de sílice no puede adsorber suficiente humedad a presiones parciales de vapor tan bajas.
¿Cómo determinar la temperatura de regeneración necesaria para un tipo concreto de desecante?
La temperatura de regeneración se determina a partir de la isoterma de desorción del material, cumpliendo que, a la temperatura de regeneración y a la humedad relativa del fluido térmico, la presión parcial de vapor sobre el adsorbente sea inferior a la del proceso de adsorción. Para gel de sílice, al secar hasta -40°C basta con regenerar a 120°C; para tamices moleculares a -65°C se requiere una temperatura mínima de 200°C.
¿De qué depende la vida útil real del material adsorbente?
La vida útil se define por el número de ciclos adsorción-regeneración hasta que la capacidad desciende por debajo del 80% de la inicial y depende de las tensiones térmicas durante la regeneración, de la presencia de agua líquida o condensado, de impurezas químicas y de impactos mecánicos. La vida típica del gel de sílice es de 50-80 mil ciclos, y la de los tamices moleculares de 80-120 mil, pero si se incumplen las condiciones de operación puede reducirse a 10-20 mil.
Conclusiones
El principio clave para elegir un desecante es equilibrar la profundidad de secado necesaria, la energía de regeneración y los costes totales del ciclo de vida, y no perseguir las máximas prestaciones del material.
El gel de sílice sigue siendo la opción óptima para la mayoría de las aplicaciones industriales y comerciales con puntos de rocío de -30...-50°C debido a su menor coste y consumo energético. Las zeolitas naturales son eficaces para puntos de rocío de -50...-60°C. Los tamices moleculares son imprescindibles para alcanzar puntos de rocío por debajo de -60°C, pese a sus elevados costes operativos. La alúmina activada es óptima para el secado de gases con impurezas.
Para los ingenieros de proyecto es fundamental realizar un análisis integral, que incluya el balance energético, la evaluación de las fuentes de calor disponibles, el análisis de la composición del gas y la previsión de los costes de operación para un periodo mínimo de cinco años.
La decisión final debe basarse en una comparación técnico-económica de las alternativas teniendo en cuenta la especificidad del objeto concreto, y no en seguir de forma dogmática un único tipo de material para todas las aplicaciones.